TARTA DE QUESO JAPONESA (Soft Cotton Cake)

En casa nos gustan mucho las tartas de queso. Es uno de nuestros postres favoritos porque nos encanta el queso: fresco, semicurado, curado, viejo. El queso es nuestra debilidad: en la comida, en la merienda, en la cena, en los desayunos ... 

Llevaba tiempo queriendo hacer una tarta de queso japonesa. Por todas partes leía lo rica que estaba, y lo suave y esponjosa que quedaba. Tengo todavía pendiente probar la Tarta Japonesa que sólo lleva 3 ingredientes, pero para estrenarme me he decidido por éste SOFT COTTON CAKE. La receta es de +Azúcar con Amor: Repostería Creativa. La suya quedó mucho más alta, pero lo mismo yo he utilizado un molde más grande. Pincha AQUÍ para encontrar la receta original. 

Después de probarla os puedo confirmar que es cierto que queda muy esponjosa, su sabor es muy suave y tiene la textura más de un bizcocho que de la tarta de queso clásica española.


INGREDIENTES:
- 140 grs de azúcar
- 250 grs de queso crema tipo Philadelphia
- 60 grs de maizena
- 60 grs de harina de trigo
- pizca de sal
- 100 ml de leche
- 50 grs de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 cucharada de zumo de limón
- 6 huevos tamaño grande
- 1 sobre de gasificante de reposteria (el sobre morado del paquete de Mercadona)


PREPARACIÓN:
1. Precalienta el horno a 160 grados.
2. Separa las claras de las yemas.
3. Tamiza las dos harinas mezcladas.
4. Pon en un cuenco el queso crema, la mantequilla ablandada y la leche y mézclalo bien hasta que quede perfectamente integrado.
5. Añade las 6 yemas, las harinas tamizadas, la cucharada de zumo de limón y la pizca de sal. Mézclalo bien y resérva esta masa.
6. En otro cuenco monta las claras con el gasificante y mientras bates ve añadiendo el azúcar poco a poco hasta que llegue al punto de merengue (para comprobarlo pon el cuenco boca abajo y si se queda el merengue en el cuenco estará listo).
7. Añade el merengue a la otra mezcla poco a poco y con movimientos envolventes hasta que quede perfectamente una mezcla homogénea.
8. Vierte la masa en un molde previamente engrasado y hornéala durante 55 minutos al baño María a 160 grados.


Para comprobar si está lista, pínchala con una brocheta y si te sale limpia, está lista.

Una vez esté fría, puedes servirla tal cual o con mermelada, nata montada, natillas, coulis, etc.

Yo la he pintado débilmente con un poco de mermelada para darle un poco de brillo y nada más.


Otra de las ventajas de esta tarta es que la PUEDES CONGELAR. Pártela en trocitos y guárdala en un recipiente hermético para tomarla en otra ocasión. 

Si la pruebas y quieres mandarme tu foto me encantará publicarla.

¡Nos vemos pronto! 

Blanca

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